Hace un año y medio empecé a ir a Santa Fé tres o cuatro veces por semana y no sé si el tráfico fue empeorando o mi paciencia se acortó. Lo cierto es que como “solución” comencé a utilizar cada vez más el claxon, cosa que no hacía antes porque me molesta mucho el ruido y la contaminación auditiva. Sin embargo, últimamente me sorprendo haciendo un pequeño pitazo para señalarle a algún abusado que va a entrar a una calle en sentido contrario, y lo mismo hago cuando llevo ya varios minutos haciendo una fila para dar vuelta y otro más quiere rebasarnos a todos e incorporarse, a la buena o a la mala, hasta adelante para dar una vuelta casi continua – pip-pip.

Y es que la gente en el DF manejamos muy mal. Lo hacemos porque la autoridad lleva años fuera de las calles, y las pocas veces que está entorpece aún más la circulación, ayudando a que menos respeto se le tenga a los policías de tránsito que se han vuelto blanco de insultos cada vez más frecuentes. Pero, además de la falta de policías que tengan autoridad, tampoco hay ningún castigo social. Diario veo a un peatón a punto de ser atropellado que antes de llamarle la atención al conductor mejor hace un paso para atrás; gente que estaba esperando que el semáforo cambiara de rojo a verde y que no puede avanzar porque a los que les cambió de verde a rojo se quedaron estorbando el paso que, para mi sorpresa, se queda tranquilamente escuchando el radio en lo que se quitan. Yo no, yo les toco un poco el claxon, y me lo perdono con la excusa de que es un claxonazo pedagógico. Creo que hay que ponerle un costo a los que manejan mal y ante el vacío de autoridad, tal vez un costo social sirva de algo. Sólo tal vez.

peaton

Mis dudas con el reglamento de tránsito que hoy estrenamos son varias. Primero, no puedo terminar de confiar en que esté bien hecho. Es decir, que sea la manera de solucionar el tráfico y de que tengamos una ciudad más segura para circular en todas sus modalidades. Esta duda no es porque yo tenga conocimiento de urbanismo y sepa que prohibir las vueltas continuas entorpecen el tránsito, o que el límite de velocidad debería de ser otro, no, más bien se debe a que la experiencia me dice que cada vez que le mueven a los semáforos los dejan mal sincronizados, cada vez que ponen agentes que dirijan el tráfico, lo entorpecen, etc. Entonces es una duda basada en la experiencia de que suelen hacer las cosas mal, pero reconozco que les podemos dar el beneficio de la duda. Tal vez sí está bien hecho. Ojalá.

Si está bien hecho, y esta es mi segunda inquietud, es quién y cómo lo va aplicar. Esperemos que los agentes de tránsito hayan sido entrenados a la perfección, que el cobro de multas sea fácil y transparente, que no haya corrupción, y que aprendamos a seguir las reglas. Sin duda que si todo eso se logra, se impondrá un costo a los cafres que manejan(mos) mal, ya no un costo social de un pitido, sino uno económico o de retiro de licencia. Ojalá que la autoridad tenga, además, en poco tiempo resultados que son los que convencerán a los ciudadanos de que hay que respetar las reglas. Urge.

El problema es que me acuerdo de otras implementaciones y dudo.