Lo que sucedió hace casi un año en Iguala nos confirmó lo que todos sabíamos: la colusión de las autoridades con el crimen organizado. Ayer otra verdad fue confirmada: nuestro sistema de justicia no sirve.

El reporte del grupo de expertos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos deja en claro cuando habla de las deficiencias en la investigación que ésta es insuficiente, que está mal hecha, y en el peor de los casos que llegó a conclusiones erróneas (o, según la interpretación de los más osados, que de plano engañó a los ciudadanos fabricándolas). Se trata de la misma investigación que Murillo Karam presumía como “una de las mas complejas operaciones en tiempos recientes. 10 mil elementos: policías, soldados, marinos, ministerios públicos, investigadores y peritos [que participaron en la búsqueda] de los jóvenes”.

Es decir,  la mejor investigación de que fue capaz el gobierno no sirve para nada.

Hoy, casi un año después, dos preguntas siguen sin respuesta: ¿qué les pasó a los estudiantes? y ¿por qué? La hipótesis que presentó el grupo de expertos señala la existencia de un quinto camión que podría haber sido modificado por traficantes de drogas y podría haber contenido goma de opio. Esta hipótesis no es nueva, ha sonado más como rumor que como parte de la investigación desde noviembre del año pasado. Aún como mero rumor es la explicación más fácil de creer, pero no se encuentra ni como rumor descartado en la investigación de la fiscalía de Guerrero ni en la de la PGR.

La pregunta hoy es si las deficiencias en nuestra manera de investigar son por una falta de capacidad o por falta de voluntad política. Seguramente sea por ambas.

Si bien la exigencia mínima de justicia requiere que se les de respuesta a los padres de los estudiantes sobre su paradero, y sobre lo que les sucedió, también es necesario que se den investigaciones de calidad que aclaren qué sucedía (y sigue sucediendo) en esta región, que establezca responsabilidades políticas, que nos digan de quiénes son los cuerpos que se han ido encontrando en fosas clandestinas, y un larguísimo etcétera.

Esta investigación, como tantas otras, propició la encarcelación de líderes de grupos del crimen organizado: Sidronio Casarubias Salgado y los Abarca, entre otros. Sin embargo, una vez más se persigue a las personas pero no se toca el negocio. ¿Por qué?

¿Qué va a hacer diferente la PGR a partir hoy para conseguir resultados distintos? ¿qué puede hacer? ¿qué va a querer hacer?