Se fugó el Chapo. ¿Con quién nos quejamos y cómo? ¿A quién le pedimos cuentas y cómo?

Desde el inicio se sabía que nadie iba a renunciar. Lo sabíamos porque basta ver la historia del país, un país donde nadie renuncia por nada. Me pregunto que pensará Korenfeld hoy, estará arrepentido de haber renunciado luego de que lo pescaron usando el helicóptero de la CONAGUA para ir al aeropuerto, niños y maletas incluidos.

Que la revolución no será tuiteada… pero la indignación estos días es a lo que llega, a tuitearse. No hallamos qué más hacer: sobremesas, pláticas de café, memes y más memes que circulan las redes sociales. Una falta de creatividad y un cálculo que nos dice que hacer más no cambiará nada.

Sucede, sin embargo, que vivimos en una democracia y que acabamos de tener elecciones. Acabamos de elegir a nuestros representantes. Esos que tienen un poco de poder (porque se los dimos) para demandar de alguna manera que se rindan cuentas, para usar instituciones y exigir cambios, para hacer algo más que memes. Pues parece que lo único para lo que le alcanzó fue para lanzar un par de memes institucionales, y algunos literales. ¡Bravo!

El debate que se dio entre voto nulo y voto de castigo durante las elecciones fue intenso. Como nada pasaba en las campañas lo más interesante de la elección fue escuchar opiniones al respecto. En las urnas el voto de castigo “venció” pero ésta es la oposición que nos trajo. Una que no habla lo que queremos que diga, que nadie sabe a quién representa.

Dice Carlos Puig que el gobierno mira un hoyo. ¿Y qué hace la oposición?

La teoría nos dice que como mínimo la oposición sirve porque quiere ganar el poder que está en manos de otro, que le encarecerá sus errores para poder ganar más votos. Si Peña y su gente fracasa como gobierno, nuestra oposición lo hace como contrapeso y debilita nuestra democracia. ¡Qué vergüenza!