Hace unos días en el programa Es la Hora de Opinar de Foro TV, Javier Tello y Leo Zuckermann iniciaron una discusión que por no ser el tema del programa no terminaron. Dicha discusión parece fundamental después de leer el excelente artículo publicado conjuntamente entre Nexos y Animal Político sobre las asignaciones que el Estado de México y el gobierno federal han hecho a una asociación y una empresa para la creación de unas “escuelas digitales”. La discusión entre Tello y Zuckermann puede resumirse así: ¿deben cobrarse más impuestos en México para resolver la desigualdad, o debe primero el gobierno gastar bien los impuestos que ya cobra para después exigir mayores aportaciones?

Urge resolver la desigualdad en México para lo que se necesitan más impuestos progresivos (que paguen una mayor proporción los más ricos). México, además, tiene tasas de impuestos menores a las de otros países y también recauda menos (19.7 como porcentaje del PIB en 2013 según la OCDE contra el 34.1 del promedio de los países de la OECD).  Sin embargo, es difícil salir bien librado de la discusión para cobrar más impuestos cuando estos se gastan tan mal. El último botón de la muestra lo ejemplifica perfectamente.

El artículo que publicaron Andrés Lajous y Paris Martinez describe cómo la fundación Proacceso ha recibido a lo largo de seis años donaciones gubernamentales por mil setecientos millones de pesos para mejorar los niveles de educación primaria de los alumnos mexiquenses sin que se le pida evaluación alguna de sus programas. El artículo va más allá, pues muestra que la mayoría de los recursos que Proacceso ha recibido han sido transferidos a su vez a una compañía privada: Enova. Por tratarse de una compañía privada Enova no está obligada a transparentar sus finanzas y tiene permitido generar rendimientos para sus socios.

Enova tiene tres programas: el primero es un programa de Bibliotecas digitales. Se trata de 25 aulas con computadoras que la gente puede usar de manera gratuita con solo inscribirse y según su página están construyendo otras 25. En su página no encontré información sobre cuántos usuarios tienen estas bibliotecas. El segundo programa se trata de videojuegos educativos que han jugado 1500 personas, no todas en México. El proyecto fuerte se llama Red de Información y Aprendizaje (RIA), se trata 70 centros donde se imparten cursos a los estudiantes del Estado de México. Si bien el gobierno no les ha pedido muestra de que sus programas funcionan, en la página de Enova se encuentra una evaluación que han hecho con evaluadores externos. Las evaluaciones fueron rigurosas, se seleccionaron casos de manera aleatoria y se compararon contra un grupo de control.

Los alumnos de RIA del programa Expedición son de tercero, cuarto, quinto y sexto de primaria. De los centros RIA se han graduado 130 mil alumnos aunque ha tenido más de 420 mil usuarios.

La evaluación externa solamente encontró un efecto positivo en la prueba ENLACE en los alumnos de cuarto de primaria. Es decir, los resultados que pueden mostrar es un incremento de 30 puntos en español y 34 puntos en matemáticas en la prueba ENLACE para una parte de sus graduados (32 500 niños si pensamos que se han graduado en igual proporción los alumnos de cada año).  Se gastaron $1,700,000,000.00 y el resultado es 30 puntos más en la prueba de español (en promedio los alumnos de cuarto año del Estado de México sacaron una puntuación de 547 puntos) y 34 en la de matemáticas (en promedio los alumnos de cuarto año del Estado de México sacaron una puntuación de 567.9 puntos) y no encontraron efectos de graduarse de RIA para tercero, quinto o sexto de primaria.

En 2012 la SEP gastó $14,100.00 por alumno de primaria.

¿Cuánto ha gastado el gobierno en este programa?

Siendo generosos, ha gastado $4,047.00 por usuario. Sin embargo, un usuario, supongo, es alguien que ha ido al menos una vez al centro, pero no necesariamente más de una vez. Por graduado, en cambio, ha gastado $12,592.00. Es decir, casi lo mismo que la Secretaria de Educación por alumno de primaria. Ahora, si tomamos en cuenta que solamente hubo resultados positivos del programa en los alumnos de cuarto año (y suponiendo que se distribuyen homogeneamente los graduados por año escolar) el gasto por alumno con impacto positivo sería de $52,000.00. Hay que tomar en cuenta, además, que el impacto positivo es de únicamente 5% en la prueba ENLACE.

Al gobierno le ha costado $1,700,000,000 que poco más de 30 mil alumnos tengan una mejoría de 5% en la prueba ENLACE.

Creo que no hace falta conocer las evaluaciones en su totalidad ni la estructura de costos de cada uno de los programas para decir que se trata de un gasto completamente desproporcionado.

El problema más grande es que en México casi ningún programa gubernamental es evaluado con este standard. Las evaluaciones que no son realizadas seleccionando una muestra aleatoria y con un grupo de control no sirven de mucho, ya que dificultan aislar, reconocer y medir el efecto exclusivo del programa. Muchas veces el obstáculo principal para las evaluaciones son grupos de interés (en algunos casos burocracias y/o sindicatos) que bloquean el ejercicio. Por ello se piensa que un trabajo con el sector privado resultaría mejor y más fácil de evaluar. Sin embargo, ejemplos como este alertan sobre la posible corrupción que se puede dar al buscar alianzas público-privadas.

Urge que en México se tomen decisiones de política pública basadas en evidencia y dicha evidencia tiene que venir de evaluaciones de impacto. Urge que el gobierno gaste bien.

Seguramente la respuesta a la discusión entre gastar mejor y subir los impuestos sea: las dos, aumentar la recaudación y gastar mejor. Pero para poder responder correctamente: evaluar, evaluar, evaluar.