Desde hace un par de meses hay un blog en Tumblr que se ha vuelto sumamente popular: Congrats, you have an all male panel! El blog busca exhibir la cantidad de paneles y conferencias que tienen únicamente a hombres presentando. La idea es generar conciencia para que los organizadores del evento hagan un esfuerzo por invitar a alguna mujer que pueda también hablar del tema. La versión mexicana del blog se llama Bravo, has hecho un Club de Tobi. Me parece que se trata de una manera novedosa de buscar tener efectivamente un sistema de cuotas a través de la vergüenza pública.

Son dos las justificaciones que están detrás de esta idea: la primera, que casi siempre hay una mujer al menos igual de capaz que alguno de los hombres que presentan en el foro que debería participar; la segunda, que el ver a las mujeres participando propicia un cambio en las percepciones de otras mujeres para seguir preparándose y buscar activamente participar en este tipo de eventos.

Cada vez que se discute por qué es tan baja la participación de las mujeres en la vida política, altos cargos ejecutivos u otros espacios públicos una de las respuestas es “porque no quieren participar más”. Es necesario ser cuidadosos y no desechar la idea a la primera pero tampoco quedarnos con esta no-explicación. El que “no quieren” es una respuesta que servirá sólo en algunos casos, y entonces hay que preguntarnos ¿por qué no quieren? ¿ese “no querer” esconde un “no pueden” o un “perciben que no pueden”?

Medir el impacto de una intervención del tipo “bravo, hiciste un club de Tobi” se antoja difícil, sino es que imposible. ¿Qué alcance puede tener una “cuota vía vergüenza pública”? Si bien no es medible, puede generar una conversación pública enriquecedora y conciencia entre los organizadores de los foros. Puede provocar que los invitados a foros tengan como compromiso participar sólo cuando haya presencia femenina.

La semana pasada vimos un caso extremo: Vía la vergüenza pública el premio nobel de fisiología Tim Hunt perdió su trabajo. El señor hizo unos desafortunados comentarios cuando le preguntaron por el rol de las mujeres en la ciencia: “Let me tell you about my trouble with girls. Three things happen when they are in the lab. You fall in love with them, they fall in love with you, and when you criticise them, they cry”. Pronto empezaron los tuits para denunciar sus dichos y, con mucho humor, las científicas empezaron a tuitear usando el hashtag #DistractinglySexy.

Hasta ahí todo bien. Sin embargo, la University College London (UCL) institución donde trabajan Hunt y su esposa, la inmunóloga y profesora Mary Collins, llevó todo un paso más allá y decidió pedir la renuncia a Hunt por sexismo. El ERC (European Research Council) también le pidió a Hunt que dejara su cargo debido a su renuncia en UCL. El caso de Tim Hunt parece haber perdido proporción.

Veremos si en México el “Bravo, has hecho un Club de Tobi” logra algo de tracción. Hasta ahora, los textos escritos por Antonio Martinez y Estefanía Vela respectivamente llevan buen camino. El tema es muy complicado y haremos bien en discutirlo más abiertamente. Ojalá no nos ganen las preconcepciones de lo que es políticamente correcto pensar sobre el tema porque perderíamos matices importantes para saber qué pensar y qué hacer.