Mientras no estemos dispuestos a pagar por las noticias tendremos que lidiar con comerciales. Como nadie quiere verlos, los medios han decidido disfrazarlos de noticias. ¿Quién no ha oído a medio programa de radio un comercial para filtros de Rotoplas o visto al conductor de su programa levantarse del escritorio para ir a cocinar en un sartén tan resistente como el diamante? En México he leído y escuchado numerosas críticas al modelo en el que los medios viven de publicidad estatal, un problema gravísimo, pero quizá habría que ampliar la crítica a la publicidad y la forma en la que se hace.

El brillante John Olvier ataca a estas inserciones pagadas de forma magistral: