saque

Viví en Estados Unidos siete años, tierra de la corrección política, de la que me quejaba constantemente por sentir que limitaba de alguna manera el humor y que hacía rígidas algunas interacciones sociales. Sin darme cuenta, esta corrección terminó por convencerme, e hice consciente el cambio al regresar a México, tierra de la discriminación encubierta. No tenía más de un par de meses mi hijo cuando al notar su piel reseca me dijeron, “No te preocupes, le pones esta crema y listo. Además, no tendrá que usarla por mucho tiempo, le va a cambiar el ph porque los hombres tenemos la piel grasosa por naturaleza, así que ya no será necesario… bueno, si es ‘del equipo correcto’(risitas)”. Me molestó el comentario pero no supe qué contestar.

No supe qué contestar porque el argumento no se hace rápido. Primero, lo del “equipo correcto” es una frase hecha, de esas que a veces usamos rápidamente y sin pensarlo. Si bien es claramente discriminatoria, hay expresiones similares que encubren más su sentido como “batear del otro lado” y que dificultan aún más una respuesta en su contra en el día a día. Segundo, ya que ser homosexual no me parece algo malo o que produzca vergüenza, contestar “no insinúes que mi hijo es (o podría ser) gay” no permite salir de la lógica discriminatoria. La razón por la que el comentario molesta, al final, no es que el hijo pueda tener esa preferencia sexual sino que se diga que una preferencia sexual es incorrecta. Sucede, sin embargo, que desde mi “progresidad” estoy dejando pasar un momento para condenar la discriminación. Al no reconocer que la ofensa sea una ofensa, permito su continuación.

Me parece una situación similar a la que se da en el debate sobre el “eeeeehhhhputo” que la FIFA pidió México explicar y que podría traer alguna sanción para nuestro equipo.

Ha habido una serie de reacciones que busco exponer aquí de manera no exaustiva y que construyen el significado del mentado grito de distintas formas.

El guía apunta que el grito es discriminatorio pero no contra el portero. Nadie piensa que el portero es homosexual. Es decir, le puedo llamar puto porque todos sabemos que no lo es. Este argumento esconde una complicación: ¿y si sí fuera? No es algo que deba preocuparnos porque en el futbol, aunque no hay un dictador a la Ahmadinejad que niegue la existencia de los homosexuales en la cancha, se niega su existencia de manera no explícita. Es la diferencia clave con las sanciones que se han dado por racismo. Cuando le avientan un plátano a un jugador negro sí es en su contra y sí es por ser negro.

¿Y si alguien más se siente aludido? he oído al informante pedir que se informen que “puto no solamente significa homosexual” que tiene otros significados como cobarde y que no se refiere a las preferencias sexuales sino que se trata más bien de una actitud ante la vida. Entonces, ¿quién decide el significado del vocablo, el bully o el ofendido?

Según la federación, la mejor expositora de los constumbristas, ni siquiera hay bully. Gonzalez Iñarritu ya explicó “que no es una ofensa directa, que es una expresión normal que se ha hecho una costumbre en el futbol mexicano. Mucho menos se trata de un grito de homofobia. Cada futbol tiene sus costumbres y esa es una de las nuestras.” y que “la FMF está imposibilitada de coartar la expresión de la afición, no podemos hacer nada ni jurídica ni administrativamente ni deportivamente hablando”. Primero habría que preguntarle si no es ofensa o están imposibilitados para combatir la ofensa, porque francamente parece contradictorio su argumento. Segundo, no queda claro por qué están imposibilitados ellos y habilitados la FIFA para combatir el grito. Es decir, ¿por qué no puede la FMF sancionar al equipo que grite “puto” al arquero contrincante quitándole puntos tal como se propone hacerlo la FIFA en el mundial?

El derrotista argumenta que es algo cultural. Si concedemos tomar en serio por un minuto la teoría de que gritamos puto para confirmar nuestra nacionalidad o que por haber nacido en esta zona geográfica nos vemos obligados a hacerlo, si consideramos seriamente que se trata de un problema cultural, reconocemos que es un grito discriminatorio pero es parte de nuestro folclor y no hay lucha que valga contra nuestro ADN.

Al legalista le preocupa que ir en contra del ADN pueda coartar la libertad de expresión. Sin embargo, aquí no está el estado. Se trata de un evento privado, la FIFA es el anfitrión y puede prohibir lo que le venga en gana, si gritar “puto” es indispensable para el espectador puede quedarse en casa y gritarle al televisor.

Me parece que estamos frente al típico problema que para solucionar no podemos contar con leyes y castigos, que tiene algo de cultural, algo de costumbrista y mucho de discriminatorio. Cada vez que se vislumbra algo parecido oigo a alguien decir que “pongamos nuestro granito de arena”. La FIFA estaría poniendo mucho más que un granito de arena para terminar con expresiones homofóbicas.

P.D. Sospecho que los progresalgunos que leo que son homosexuales y a quienes el “puto” no ofende, hablan desde una posición de privilegio. Quienes viven ambientes más represivos no pueden expresar su incomodidad y/o la forma en que se fomenta la discriminación en contra suya.

Agrego también a los internacionalistas comparados o a los filósofos defensores de la moral única que señalan que la FIFA incurre en una doble moral al, por un lado, buscar sancionar el grito y, por el otro, llevar su evento a Qatar donde la discriminación en contra de la población homosexual es bárbara. Vale la pena señalar esto para exigir que se exija no discriminar en el país árabe tampoco y no como excusa para hacerlo de este lado del mundo.