Aunque usted no lo crea, alguien logró reunir arte, humor y crítica, anticipó una interesante discusión legal y regaló café. Eso amerita un post. Se trata del cómico canadiense Nathan Fielder, quien ha logrado relativa fama en el canal de cable americano Comedy Central. Fielder abrió una cafetería idéntica en todo a Starbucks, agregando la palabra dumb (estúpido) delante del nombre: Dumb Starbucks Coffee.

dumb

Esto sucedió en Los Ángeles en una zona conocida como Los Feliz, donde, según reportes, los hipsters hicieron largas filas para recibir una taza de café gratis. ¿Cómo se protegió Fielder de alguna acción legal que Starbucks pudiera tomar en su contra? Usando la ley de parodias (Parody Law) Fielder y sus abogados argumentan que se trata de una instalación de arte, y que, al agregar la palabra estúpido ninguna persona pensó que se trataba realmente de un Starbucks. Argumento que ha ganado en la corte con anterioridad.

Resulta interesante que la ley de Copyright defiende al consumidor. Es decir, mientras el consumidor no piense estar comprando un artículo diferente al que adquiere, no hay problema. Se trata de una parodia, no de una imitación. En el blog de Freakonomics van más lejos y consideran que esta pieza de arte conceptual no es, en realidad, una parodia de Starbucks, sino una parodia de las parodias.

Entre las “preguntas frecuentes” del Dumb Starbucks está si creen que Starbucks es estúpido, la respuesta: por supuesto que no, amamos Starbucks. En su programa de televisión “Nathan for you”, Fielder da terribles consejos a pequeños negocios, y este establecimiento nació de esa idea, una pésima idea hacer un Starbucks Estúpido, copiarle todo a la famosa cafetería. Sin embargo, durante el fin de semana nadie sabía aún quién estaba detrás de la parodia ni en qué sentido iba, y el éxito fue rotundo. ¿Por qué se hicieron tales filas? Hay un consenso popular de que Starbucks si no es tonto es para tontos.

Sería difícil argumentar que la compañía es tonta, después de todo es una de las franquicias que mayor crecimiento ha tenido en la historia, un éxito total. Pero, está la idea de que tomar Starbucks, aceptar que te gusta, dice mucho más de ti. Ha tomado prestigio el sentir cierto desprecio por quien gusta consumir en masa, lo verdaderamente paradójico es cómo esta posición es tan popular que los detractores de la masificación se formaron durante horas con cientos de personas para criticar lo mismo que hacían.