
Desde antes de que el movimiento #YoSoy132 catapultara el tema de los medios (la falta de competencia, su calidad, independencia y responsabilidad social) en el debate público, éste ya se trataba por la importancia de la decisión sobre licitar, o no, una tercera cadena de televisión. Desde siempre recuerdo la propuesta por default que pasa por acabar con los monopolios (o duopolios) e incrementar la competencia. Escuché tantas veces este argumento que nunca lo cuestioné. Así que leí con especial interés el artículo publicado por Gabriel Zaid en Letras Libres.
Lo novedoso del artículo es que describe una situación en la que la libre competencia no puede mejorar la situación del consumidor. Cito a Zaid:
“Cuando se habla de una tercera cadena de televisión abierta (no de paga), se apela ciegamente al principio de que aumentar la competencia es bueno para los televidentes. Así se ignora la cuestión central: el precio. La tercera cadena no puede bajar el precio a los televidentes porque siempre ha sido cero. Lo que bajaría es el precio para los anunciantes. Y ¿qué ganarían con eso los televidentes? Nada. Por el contrario, si los anuncios fueran más baratos, las televisoras tratarían de recuperarse metiendo más anuncios, a costa de los televidentes. Las interrupciones para comerciales aumentarían. Además, bajaría la calidad de la programación.”
Después, ilustra su propuesta con el ejemplo de la entrada de Televisión Azteca al mercado, señalando que la televisión mexicana empeoró con el inicio de la competencia. Y finalmente elabora la propuesta de una tercera cadena de naturaleza pública, una suerte de BBC o PBS acompañada por una mayor inversión privada en el sector de la televisión cultural.
Sorprendida con este argumento, que no acababa del todo de convencerme, hablé con algunos economistas y quiero compartir lo que aprendí. En este espacio busco analizar la primera parte del argumento, que es, como dije antes, la más novedosa. Parecería que la lógica es exacta, que si las compañías compiten por anunciantes lo que bajará es el precio de los anuncios. Sucede, sin embargo, que este argumento descansa sobre un supuesto que me parece, cuando menos, dudoso: que la empresa monopólica (o el duopolio) reinvierte todas sus ganancias (o la mayoría) en producir programas de televisión.
Vamos por partes. Supongamos que Televisa ingresa 100 pesos por la publicidad que inserta en sus programas y que reinvierte esos 100 pesos en la producción de telenovelas y noticiarios. Supongamos, además, que con la entrada de una segunda cadena por un lado se dividen las ganancias, y además baja el precio de la publicidad, por lo que Televisa únicamente vende 40 pesos. La empresa se ve obligada a bajar salarios, invertir menos en equipo, y termina produciendo contenidos peores. Este es el escenario que propone Zaid.
Propongo el siguiente escenario como alternativa: Televisa ingresa 100 pesos por publicidad pero reinvierte únicamente 10 pesos en su programación; el resto del dinero -90 pesos- es ganancia para el dueño (que puede meter al banco, invertir en otros negocios, etc). Al entrar una segunda compañía, se divide el público y, además, el costo por anuncio baja. Supongamos que el mercado se divide 50 y 50. Televisa ahora percibe 40 pesos en lugar de 100 y debe decidir qué hacer: puede continuar invirtiendo 10 pesos en su programación y reducir las ganancias del dueño a 30 pesos (de 90 cuando era monopolio); puede invertir más de diez para quedarse con la mayor parte del mercado; puede, incluso, invertir menos y apostar por televisión “barata y taquillera”. Hará aquello que maximice sus ganancias. El dueño de la segunda empresa debe tomar la misma decisión. La decisión que tomen dependerá de lo que piensan que hará el otro. Si se ponen de acuerdo y se comportan como un cártel pueden tener, máximo, entre los dos, ganancias de 100 pesos (lo mismo que el monopolio). Tanto en el escenario de duopolio como en el de cártel se rompe el principio de competencia perfecta: que el costo marginal de producir un programa sea igual al precio de la publicidad.
¿Qué pasaría con la calidad de la programación si se abriera completamente el sector a la competencia? Depende. En teoría, el 100 por ciento de lo ganado sería reinvertido en la programación. El problema está en encontrar cuánto se ganaría. El precio de la publicidad es determinado por punto de rating: entre más gente vea tu programa, más caro vendes el anuncio. Esto complica el análisis porque se puede ofrecer más barato el tiempo aire por punto de rating, pero si sólo se tendrá 10% de la audiencia total, se es poco atractivo. Para mantener el nivel de inversión en programación, en nuestro ejemplo, Televisa tendría que lograr vender 10 pesos de publicidad. Sin embargo, si existe competencia por el rating, es creíble que decidiera invertir más e invertir mejor para quedarse con la mayoría del público.
Si la calidad subirá o bajará depende de un segundo factor: qué tipo de programas tiene mayor rating, quién es más taquillero. Parece ser una sospecha compartida que la mejor televisión no es la preferida en México. Yo diría que esto también es incierto. Nunca hemos tenido una buena televisión para poner a prueba esta creencia. Lo que hemos visto es que en televisión abierta bajo un modelo monopólico o de duopolio hay una pésima calidad y que ha sido rentable mantener las cosas así. Sin embargo, cada vez tiene más clientes la televisión por cable y el éxito propuestas como Dish nos da la pista de que de tener la opción el público mexicano prefiere, al menos, tener acceso además de a la programación nacional, a otras propuestas, e incluso está dispuesto a pagar por ello (Aquí se puede ver el número de suscripciones a TV restringida de 1992 a la fecha).
Si lo que se busca es mejorar la calidad de la televisión abierta, la receta no es sencilla. Hay varios factores a tomarse en cuenta que ni aquí ni siquiera he enumerado. Sin embargo, ¿sería una tercera cadena la respuesta a la baja calidad de nuestra televisión? Difícilmente. ¿Es conveniente que haya una canal similar a la BBC o a la PBS? Es muy posible ¿Debemos dejar de pensar en la competencia como una herramienta que traería mejoras? No parece pertinente.
Twitter: la_juleniux
Joaquín Ochoa
Es cierto que al haber competencia bajarían los precios por anunciarse y dificultaría proyectos nuevos. pero el mercado Méxicano no es el único, también esta la posibilidad de vender los productos a otros países como ya ha ocurrido en el pasado, lo que sucede actualmente que el duopolio televisivo ha entrado en una zona de confort donde no hay la necesidad por apostar en un proyecto diferente al actual y preferir comprar material extranjero.
julene
Gracias por leer Joaquín. El punto aquí es que es posible que aunque baje el costo de la publicidad, en ciertos escenarios (depende de qué números uses) puede aumentar la inversión en proyectos nuevos. Claro que falta meterle al análisis la competencia de programas del extranjero, la competencia del cable, etc… Gracias por comentar. Saludos.
Ines Alveano
El comportamiento del “cártel” es muy frecuente. Para ejemplo, existe el documental “la obsolescencia programada”. Muy recomendable; muestra el origen de la cultura “comprar-tirar-comprar”…
Ines Alveano
Para ejemplo de los acuerdos de los “cártel”: la Obsolescencia Programada. Buscar video en internet, también llamado “comprar, tirar, comprar”…
julene
Gracias Inés. Voy a buscar el documental que recomiendas. Saludos.
Everardo
Y que pasa si nos fijamos en la competencia por raiting?
Tanto Gabriel Zaíd como usted ponen mayor atención en la decisión del productor que compite por recursos para financiar, aunque ponen poca atención en la competencia por el número de personas que los vean.
La decisión de ver un programa u otro se toma por el costo se oportunidad, no por un costo monetario: veo un programa solamente si no me esta costando ver otro mejor en otro canal.
Por otro lado, no sé si entendí bien, pero veo en su planteamiento una relación directa entre montos de inversión y calidad, que no necesariamente debe existir. Por ejemplo: reducir el monto de recursos que se destinan a la producción de contenidos se obliga a una reducción en los costos, pero bien podría ser por mejoras en eficiencia y productividad.
Incluso, la necesidad de las televisoras de reducir costos bien podría incentivar la competencia entre los productores por captar los espacios televisivos ofreciendo contenido mas eficiente en términos de raiting/costos.
julene
Everardo:
El supuesto es que la empresa está maximizando ganancias en todo momento. Televisa encuentra cuánto es lo mínimo que tiene que invertir en programación para vender lo más caro posibles sus anuncios (tomando en cuenta el número de televidentes o rating). Por eso, asumo que ya incorporó el análisis de eficiencia y productividad, tanto cuando es monopolio como cuando está en un duopolio o si llegara la libre competencia.
Este supuesto es discutible. Muchos están convencidos de que Televisa no “gasta bien” o que con menos se podrían hacer mejores programas. No tengo conocimiento de cómo toma decisiones la empresa, pero al menos para la discusión teórica me parece que lo más pertinente es pensar que toma la mejor decisión posible.
La otra gran pregunta es si programación diferente atraería a más o a menos televidentes (aunque no fueran los mismos que ven la tele hoy).
Saludos.
Nacho Bernal
Creo que la baja calidad de nuestra televisión responde en gran parte a los gustos de los televidentes. La televisión de paga (en específico SKY), que ofrece muchas más opciones que la abierta, revela un dato a mi parecer contundente: El canal más visto de SKY es el 102 (canal de las estrellas), el segundo más visto es el 103 (canal de las estrellas con una hora de retraso) y el tercero más visto es el 104 (otra vez canal de las estrellas, ahora con dos horas de retraso).
Creo que el eventual tercero en discordia terminaría por imitar el Modus Operandi de TvAzteca al día de hoy y se conformaría con un pedazo menor del pastel publicitario sabiendo que el fuerte de sus ganancias vendría derivado de spots para las otras empresas del dueño (Para TvAzteca: Elektra, Banco Azteca, Iusacell, Salinas y Rocha, Speedee, etc.) con la certeza que de vez en cuando van a tener un éxito (véase Mirada de Mujer) que les permita algunos meses de ganancias “extra”.
Por otro lado, creo que cuando hablamos de “mejorar” la televisión abierta, solemos subirnos a nuestro gran caballo de la cultura y la intelectualidad sin tomar en cuenta las preferencias de la gente, soberbiamente afirmando que “la gente ve novelas y futbol porque no conocen otra cosa, pobrecitos”. La realidad, siempre en mi opinión, es que la gente ve el Canal de las Estrellas porque quiere ver al pobre volverse rico, al perdedor ganar por primera vez, que las historias tengan un final con boda blanquirosa y que el espíritu luchador y tenaz de los buenos triunfe sobre la maldad inherente de los villanos.
Yo, iluso y pedante, permaneceré montado en mi particular Babieca y mantendré mi veto vitalicio a las novelas (aunque permitiendome ver el futbol, faltaba más) sabiendo que lo que hay en la televisión responde a los deseos de la gente que abulta los ratings cada vez que la heroina llora.
julene
Nacho,
Creo que estás, en general de acuerdo en que, al menos hasta ahora, la calidad no bajó porque le hayan tenido que bajar el precio a la publicidad. Por tanto, tener televisión “chafa” responde a la demanda de este tipo de programas.
Sin embargo, a mí si me parece ilustrativo que haya en México 11 millones de casas con cable. Aún si en primer lugar consumen el canal de las estrellas, nos habla de que quieren variedad y están dispuestos a pagar por ello.
Por un lado, una misma persona quiere ver diferentes tipos de contenidos, y por otro, con sólo dos cadenas ambas competirán por tener un programa que le gusta a la mayoría, pero si hubiera más canales, no me parece una locura pensar que habría ofertas de nicho y esto me resulta interesante porque sospecho que el mayor rating de las telenovelas es también entre la clase con menos poder adquisitivo y eso impacta el precio de la publicidad.
En fin, el tema es complicado, pero antes de intervenir los resultados de una falla de mercado, con una tercera cadena pública, habría que revisar los incentivos, a ver si deja de llorar la heroína.
José Ignacio Lanzagorta
Siguiendo con el comentario de Nacho, me quedo con lo mismo, ¿qué es “mejor televisión”? ¿Qué es mayor calidad? Veamos mercados televisivos más competitivos, ¿el programa de mayor rating es de “mejor calidad” que lo que se ve en una industria monopolizada? Es mejor calidad Two & Half Men que La rosa de Guadalupe, ¿en qué sentido? (Perdón, pero a mi juicio son la misma cosa)
Yo sostengo que, siendo básicamente la misma cosa, es más sano “Laura en América” que esa lucha libre que ahora Televisa retransmite entusiastamente como “RAW” y ciertamente esta última tiene una mucho más costosa producción.
Me parece que el estado mexicano ya provee de una televisión con contenidos de mayor contenido académico/artístico con Canal 11 y 22. Por lo que creo que el debate sobre los efectos de una tercera o cuarta o quinta cadena no están en cuanto a la muy subjetiva discusión sobre la “calidad” de los contenidos, sino a la capacidad de un duopolio de utilizar su poder mediático para conducir ideas y proyectos políticos de acuerdo a sus intereses. Creo que el debate no está sobre el control de contenidos de ficción y entretenimiento, sino en cuanto a alternativas de difusión de información política.
julene
José Ignacio:
No podría estar más de acuerdo. Creo que lo más importante de tener competencia es por el lado de los noticiarios y la difusión de la información política. Aquí únicamente estaba tratando de rebatir la propuesta de Zaid.
El otro gran tema, que no toqué en el post, pero que está relacionado con tu comentario es la gran capacidad que tienen los gobiernos de gastar en “comunicación social” y que aún sin más competencia deberíamos regular mejor.
Gracias por el comentario. ¡Saludos!
Rufino
El comentario de José Ignacio me parece certero y me deja dos tareas:
1) Ver esa lucha libre ‘RAW’ pues no puedo creer que haya algo peor que ‘Laura en America’
y
2) Averiguar cuantas cadenas de tele abierta hay en Estados Unidos para darme una idea de que hace falta en México para que la cosa esté balanceada pues todo medio tiene su línea editorial (por ejemplo Fox News)
Memo
Creo que debatir sobre lo que conviene económicamente o no a las televisoras no es asunto nuestro. Lo que debería importarnos como televidentes es que hay una ley de radio y televisión que les marca directrices de contenidos que deben cumplir y no hacen. Lo que debería importarnos es que según esta ley y la Constitución del país, la televisión y la radio son un servicio público con fines públicos que tampoco cumplen.
Lo que debería preocuparnos es cómo hacer valer esta ley sin atentar contra el derecho de las televisoras.
Bien, me parece que otorgando espacios televisivos y radiales a la propia sociedad, a sus universidades, a sus organizaciones no gubernamentales, en fin, a toda comunidad que aporte al beneficio social y no busque el lucro fácil y mercantilista.
Para éste como para muchos otros temas que requieren solución en el país, hace falta mayor compromiso personal y colectivo, algo que la televisión actual cada día mina más. En el fondo, la solución sería dejar de verla, pero bueno, admitiendo que la tendremos por mucho rato, entendamos que lo mejor sería hacerle competencia… la nuestra.
olga
Memo me dejas con arta curiosidad. quiesiera saber que ley es esa que regula a los medios de informacion, ni se de que regula, aunque seria muy util que regulara tanto la calidad de los programs como de la publicidad, que a toda hora se exhibe la guerra, la conducta sexual irresponsable, los falsos canones de humanidad se ponen de moda, y es presisamente la publicidad de sustancias dañinas, adictivas, las que mejor pagan, no se vale, pero si me siento poderosa (todavia) porque he podido ejercer el poder de mi dedo indice para apagarla, la unica regulacion que conozco es precisasemente mi dedo indice que aun sigue conectado a mi cerebro.
Tv Azteca Deportes Transmision En Vivo
Generalmente no escribo comentarios en las paginas pero este contenido me motivo a dejarlo.
Estupendo trabajo.