Después de leer comentarios en el blog y comentar el tema de los intelectuales en twitter tengo algunas nuevas reflexiones sobre las desconexiones que hay cuando hablamos de twitter:

1. Existen tantos twitters como usuarios. Para alguien como yo es imposible saber qué tipo de experiencia tiene alguien como Enrique Krauze; me imagino que los tuiteros que lo arroban son, principalmente, de dos tipos: los que lo admiran y quieren hacérselo saber y los que lo quieren insultar. No puedo imaginar mi reacción ante un twitter así. Por otro lado, alguien famoso no podrá experimentar twitter de la misma forma que yo. A menos, claro, que decidan hacer un experimento: abrir una cuenta con un pseudónimo y seguir a una mezcla de intelectuales, tuitstars, y tuiteros que tienen cosas interesantes que decir. Entonces, podríamos discutir sobre lo mismo.

2. Contrario a lo que dicen varios tuiteros, no es sólo que los intelectuales se hayan acostumbrado a la verticalidad de la conversación, es que todos lo hicimos. Muchos tuiteros siguen volteando para arriba, y creo que esto alimenta los insultos: hay quienes, al no sentirse iguales, no pueden entablar una discusión y brincan a la grosería.

3. En cuestiones de tiempos: los novatos se sorprenden de lo mismo que los experimentados, y puede ser un poco repetitivo, pero el tiempo soluciona esta desconexión.

4. Finalmente, creo que el acercamiento que tiene el tuitero, su actitud ante twitter, determina su experiencia. Hay quienes se lo toman muy en serio, pero twitter es ante todo un espacio lúdico. Veo a intelectuales que están fascinados en twitter, que juegan, que experimentan. Después, esta interacción superficial podrá, o no, informar sus demás trabajos y actividades, pero saben separar lo que “pertenece” a twitter y lo que más bien va en el mundo de la academia, en conferencias o en artículos largos.