Quizá lo más sorprendente del caso Elba Esther es que nos tiene a todos hablando de cómo atacar problemas del presente con herramientas del pasado. Mientras en México seguimos discutiendo cómo deshacernos de la lidereza de los maestros, en otros lados se habla de la poca relevancia de los mismos y de posiblemente lo obsoleto del conocimiento. ¿Será? Deberíamos de estar pensando más allá de nuestra atrasada realidad, en novedosas formas de mejorar la educación -que es la mejor manera de dar iguales oportunidades a todos los mexicanos.
Sugata Mitra con su proyecto Hole in the Wall nos invita a pensar soluciones más allá del salón de clases. Ha puesto algunas computadoras en distintos pueblos literalmente en un hoyo en la pared. Los niños que las usan han aprendido, y los resultados son realmente sorprendentes:
Considero que este esfuerzo para ampliar la participación de las mujeres en el Poder Legislativo es válido por dos razones esenciales: las mujeres tenemos que cobrar protagonismo con más rapidez, en condiciones de igualdad con los hombres. Y también porque la llamada cuota está contenida en una Ley, por lo que incumplirla significaría pasar por alto el Estado de derecho – Dulce María Sauri en CNN hablando sobre las cuotas de género impuestas a los partidos políticos. (marzo 2012)
Bastante insultante es para las mujeres que la ley electoral haya establecido cuotas para las candidaturas. El mensaje es que las mujeres no pueden alcanzarlas por sí mismas sino que requieren un trato paternalista. A esto hay que añadir que las cuotas están entrando en conflicto con los procesos democráticos internos de los partidos. Una mala ley, y una peor interpretación, vuelven a poner en entredicho la democracia en nuestro país. – Sergio Sarmiento en Reforma (marzo 2012)
La naturaleza humana es sabia. El género masculino es 100% visual, lo que deleite a su pupila será lo que llame su atención. Es por esto que una mujer bella atraerá más miradas masculinas, lo cual le otorgará poder ante las demás mujeres. – David Navarro (consultor de imagen) en CNN (marzo 2010)
El mito debe romperse: ni dinero es poder ni belleza es éxito. El secreto entre el éxito y desenvolvimiento profesional entre un hombre y una mujer está probado en variables funcionales y cognoscitivas del mundo pragmático, que sustituye los sentidos por los resultados. – Zulema Jureidini en CNN como respuesta a David Navarro. (marzo 2010)
El periodismo con perspectiva de género necesariamente tiende a eliminar las prescripciones sociales, pero estas mismas nos han ocasionado ceguera de taller: todo resulta tan normal que fácilmente se pierde de vista el tufo sexista de los planteamientos y las expresiones. – Juan Carlos Romero Puga en Letras Libres hablando sobre la jefa de la policía municipal Marisol Valles García (julio 2011)
En los días recientes la discusión sobre esta reforma se ha centrado en dos puntos. En primer lugar, sobre si significa o no un retroceso en los derechos de los trabajadores y, principalmente, sobre la democracia y la transparencia de los sindicatos. Sin duda son temas fundamentales en el marco de las relaciones laborales de este país. No obstante, considero que podríamos darle un enfoque mucho más útil al debate, y pensar por ejemplo en términos de equidad de género. – José Carbonel en Sin Embargo discutiendo la reforma laboral (septiembre 2012)
En el número hay treinta y seis artículos firmados: veintinueve de ellos son de hombres, y sólo siete de mujeres [...] salta a la vista. Y estamos hablando del rincón más inteligente, abierto, cosmopolita y desprejuiciado de nuestro espacio público, y el que en muchos sentidos tendría que poner la pauta. – Fernando Escalante en La Razón (septiembre 2010)
Mal de muchos consuelo de misóginos. Lo que quiero decir como director de Nexos es que tomo nota de la numeralia de Escalante. Por lo que a mí toca: touché, querido Fernando. Nos estamos perdiendo en Nexos un territorio enorme de la inteligencia nacional. – Héctor Aguilar Camín en Milenio en respuesta a Escalante (septiembre 2010)
El informe del National Intelligence Council, “Tendencias Globales 2030″, predice que “el aumento y la retención de las mujeres en el mercado laboral será la clave del éxito en América Latina porque impulsa la actividad económica y mitiga el impacto del envejecimiento de la población”. Sergio Muñoz Mata en Reforma (diciembre 2012)
En el 2011, de los 1140 diputados locales, 255 eran mujeres (22.3%)
73 de los 301 jueces de distrito eran mujeres en el 2011 (24%)
De los 2456 presidentes municipales que había en México en el 2011, 146 eran mujeres (6%)
49.5% de los matriculados en licenciatura universitaria y tecnológica en el 2010 eran mujeres
22.3% de las familias en México tienen a una mujer como jefe de familia(datos del 2010)
Sólo el 26% de la población jubilada de 60 años o más en el 2012 era mujer
Del total de estudiantes, % mujeres estudiantes por nivel educativo en el 2009:
Preescolar 49.4%
Primaria 48.9%
Secundaria 49.6%
Prof. Técnico 47%
Bachillerato 51.4%
Normal Licenciatura 71.3%
Lic. Universitaria y Tec 48.8%
Posgrado 51.3%
Capacitación para el trabajo 58.6%
Años promedio de escolaridad en mujeres por grupo de edad (2010)
Total 8.45
15-29 9.94
30-44 9.24
45-59 7.37
60 y más 4.24
% de mujeres del total de la población que gana X salarios mínimos (2012):
No percibe ingreso 43.7%
Hasta 1 salario mínimo 52.8%
Entre 1 y 2 salarios mínimos 43.9%
Entre 2 y 3 salarios mínimos 30.7%
Entre 3 y 5 salarios mínimos 29.4%
Más de 5 salarios mínimos 30.4%
Hace apenas un mes que el presidente Peña Nieto anunció a su gabinete, ahí encontramos a tres mujeres. Es decir que contando con el gabinete ampliado sólo el 12% de los miembros son mujeres. Por suerte, los números son diferentes en el congreso donde hay 33% de senadoras y casi 37% de diputadas. Aún así, resulta indicativo de la mala situación a la que se enfrentan las mujeres en el campo laboral.
El problema no es exclusivo del gobierno ni del país pero en Estados Unidos y Europa esta situación parece causar más interés entre periodistas, gobernantes y compañías. El tema de moda parece ser cómo lograr tenerlo todo: familia y trabajo, y si bien la discusión está lejos de ser una discusión de género -se trata más bien de una discusión sobre las mujeres de cierta clase socio-económica- aún con esta restricción, vale la pena seguirla. Uno de los muchos libros publicados sobre el tema el año pasado es Midlife Crisis at 30: How the Stakes have Changed for a New Generation And What to Do about It. En el libro, Macko and Rubin identifican un fenómeno generacional que ha generado malestar entre las treinteañeras que se encuentran ante la disyuntiva de avanzar su carrera profesional y su vida familiar.
En uno de los pasajes entrevistan a una mujer que quiere elegir tener hijos y dejar su trabajo pero no quiere enfrentarse a sus padres que han hecho sacrificios económicos para darle una carrera profesional, y en especial a su madre que ha luchado por construirse una carrera incluso cuando ello significó perderse la convivencia con su hija. Romper los techos de cristal hasta este momento ha sido una labor titánica y solitaria. Las mujeres que han tenido éxito han tenido que reducir el tiempo que pasan con sus hijos y han luchado contra corriente en el trabajo. Hoy, sus hijas no saben bien a bien qué hacer con su herencia.
Parece que es posible proyectar esta situación familiar a todo el país. Después de todo, hoy se gradúan de la universidad números similares de hombres y mujeres. La inversión en capital humano es importante, si bien no suficiente. Pero, cómo nos explicamos que vale la pena hacer esta inversión si la mitad de los licenciados (las licenciadas) es muy posible que se retiren de la vida laboral. La respuesta no es reducir el gasto en la educación de las mujeres, ya que los beneficios de una educación no son exclusivamente tener una vida productiva y recibir un salario. Pero, valdría la pena, como sociedad, buscar la forma de sacar un mayor provecho al capital humano generado.
Al respecto se publicó la semana pasada un artículo en el Huffington Post sobre las prácticas de la oficina de recursos humanos de Google. Ahí se explica cómo se convirtió la empresa en un gran lugar para trabajar. Al darse cuenta de que el número de mujeres que renunciaba duplicaba al número de hombres, y que lo hacían mayoritariamente después de tener un bebé, Google pudo experimentar con diferentes políticas hasta lograr reducir el número de renuncias: Las mujeres necesitan, según sus estudios, cinco meses de maternidad pagada, la cual, cada quien puede elegir utilizar de la manera que más le convenga. Por ejemplo, cada mujer elige cuándo empezar su maternidad y cómo hacerla efectiva. Pueden ser cinco meses seguido empezando unas semanas antes del parto, o diez meses de trabajo de medio tiempo. Esta flexibilidad le permitió a la empresa reducir el número de renuncias a la mitad entre las mujeres, es decir que es ahora igual de probable que un hombre renuncie a que una mujer lo haga.
La principal razón por la que Google puede tener políticas tan generosas es porque contrata a gente sumamente calificada, por lo que la oferta de candidatos es especialmente chica. Es decir, su proceso de contratación es muy caro. Para tener perspectiva, darle 5 meses de maternidad pagada a las mujeres es equiparable con los gastos para encontrar un reemplazo. Si bien es difícil encontrar otros lugares donde este tipo de políticas tengan sentido económico para el empleador, es la opinión de muchos que se requieren prácticas similares. En agosto del año pasado, la profesora de Princeton Anne Marie Salughter escribió para la revista The Atlantic un excelente artículo titulado Why women Still Can’t Have it All donde profundiza sobre las desigualdades que hay entre mujeres de diferentes clases socioeconómicas y sobre la dificultad no solo de dejar a los bebés recién nacidos, sino también a los adolescentes, y ofrece algunas posibles soluciones como maternidad prolongada, trabajo desde casa, horarios flexibles, etc.
Hacia el final del artículo hace referencia a un punto sumamente importante. La solución también requiere de los hombres y de un cambio en cuáles actitudes reconocemos como dignas de los líderes. Esto me parece sumamente importante, que las mujeres no tengan miedo de expresarse, de tomar decisiones, de tomar el control, y que dejemos de ver siempre y en todo momento las actitudes masculinas y sus elecciones como las ideales.
Me parece que para atacar verdaderamente al problema necesitamos, en primer lugar, crear un consenso social que le permita a cada mujer tomar la decisión que quiera sin sentirse juzgada; que cada quien decida si va a trabajar o va a dedicarse a sus hijos, que si un hombre tomará un rol más activo en la casa no sea mal visto, etc. Al mismo tiempo, esta decisión no debería de ser blanco o negro: dejas al recién nacido en una guardería o nunca puedes recuperar tu lugar en la fila de crecimiento profesional. Una decisión entre grises es más libre y permitiría ir haciendo los ajustes necesarios a cada familia. Valdría la pena estudiar seriamente si es necesario y/o deseable que el gobierno incremente la ayuda destinada a la maternidad con la finalidad de facilitar la decisión de permanecer laboralmente activas.
No debería ni decirlo, pero vale la pena aclarar, que hay muchas políticas de igual o más importancia para mejorar las condiciones de vida de las mujeres para quienes este tipo de disyuntiva ni siquiera existe.
Cuando Julián Tay se preguntó cómo se verían los fuegos artificiales al revés no se quedó con la duda. Aquí nos comparte el video de los fuegos artificiales que vio en Melbourne este fin de año. Tal como lo explica el mismo en su blog, verlos de esta forma es tranquilizante, el efecto opuesto a ver unos fuegos pirotécnicos tronando en vivo y a todo color. El video del aspirante a cineasta se ha vuelto un hit en la red, pero igual lo comparto por si se les había escapado.
¿Por qué se sienten mal en NPR (Radio Pública Nacional en Estados Unidos)? Resulta que hicieron llorar a una niña de 4 años que está cansada de Bronco Bamma y Mitt Romney (Aquí se puede leer la disculpa de la cadena de radio). La niña ha dado voz a un montón de personas que ya no quieren saber más de las elecciones. ¡Qué diferente ambiente se vive hoy comparado con hace cuatro años!
El fotógrafo Radcliffe Roye presenta sus fotografías del día después de la tormenta. Ésta y otras imágenes están en Instagram y en el sitio de la revista The New Yorker. La estética del desastre, igual de atractiva que las fotos que se publicaron después del tsunami en Japón o el temblor en Haití.
Pocos temas generan mayor número de tuits que la llamada “democratización de los medios” y más aún si los involucrados incluyen al movimiento #YoSoy132 y a la empresa Televisa. A partir del anuncio del programa dominical Sin Filtro, que será transmitido por ForoTV y en donde participarán integrantes (o ex integrantes) del movimiento estudiantil, todo tuitero se vio en la necesidad de emitir una rápida opinión o juicio al respecto.
Lo cierto es que parece haber dos tipos de opiniones preponderantes. La primera es que se trata de una cooptación de buena parte del liderazgo del 132 por parte de Televisa. Entre quienes ven las cosas de este modo se encuentran quienes se sienten personalmente decepcionados o traicionados, especialmente por Antonio Attolini, el estudiante vocero de la asamblea del ITAM, quien ha sido una de las caras más visibles de la organización. Están también los conspiracionistas que opinan que Televisa ha comprado a estos estudiantes, y que se trata de darle atole con el dedo al pueblo, simulando una apertura en la programación de la empresa. He leído tuits comparando a Attolini con Judas, llamándolo vendido o traidor, y tuits también de reproches personales. ¿Por qué había tanta gente que “confiaba” en que Attolini se comportaría de tal o cual forma y que ha tomado la decisión como algo personal? no lo sé.
El otro grupo ha respondido que no se trata de una cooptación, sino de algún tipo de infiltración, una decisión racional que podríamos llamar un verdadero Occupy Televisa, no cercando sus instalaciones, sino ocupando sus estudios, sus micrófonos y su frecuencia. La discusión no es nueva. Mismo problems, actores similares, escenario novedoso. Hace algunos años cuando algún estudiante decidía entrar a trabajar al gobierno, con frecuencia se enfrentaba a una discusión semejante. Entrar al gobierno para cambiar las cosas “desde dentro” o luchar siempre desde la periferia. No había, ni hay fácil respuesta a tal paradigma.
La falacia, en la que caen irremediablemente es en que se niegan a reconocer la pluralidad que ya había al interior de Televisa, al tiempo que se presentan como los poseedores de algo así como la “crítica verdadera”. Seguramente aportaran una voz nueva y única a los programas de opinión, pero, ¿qué no en Televisa participan y participaron Carlos Monsiváis, Denise Dresser, Marta Lamas, Elena Poniatowska, entre muchos otros? Es decir, tampoco es tanta la novedad. Si esas voces les parecían insuficientes hace unos meses, añadir unas cuantas no soluciona el problema que criticaban.
Es demasiado pronto para dar respuesta a las preguntas. ¿Qué lograrán este grupo de entusiastas con su programa? No lo sabremos hasta que se transmita, pero éxitos y fracasos, creo que serán moderados, al final del día se trata de un programa en el canal de televisión local del DF los domingos a las 11 de la noche – tampoco está en juego el control del contenido de los noticiarios. Pero bueno, algo es algo.
Me he quedado un poco pasmada con la seguridad con la que hablan uno y otro bandos respecto al ahora llamado affaire Bryce. Si algo ha abundado son las certezas. Unos y otros parecen ver de manera sumamente clara si debería de concedérsele el premio a Bryce Echenique o no. Yo no lo tengo tan claro, y creo que no estoy sola. Estamos quienes dudamos, vemos (o veíamos, quizá) argumentos en uno y otro bando que nos hacen titubear antes de tomar una posición tajante.
Esperaba, pues, que el debate mismo fuera brindando puntos esclarecedores y sin duda, entre todo lo escrito sobre el tema he encontrado argumentos interesantes. Que el autor plagió en múltiples ocasiones no está en duda; el punto central del debate es si el plagio incide o no en el valor de la obra narrativa de Bryce, o si, en todo caso, es posible separar y desmembrar la obra de un autor. Indicó Volpi en su defensa de la decisión del jurado que la convocatoria establece que ”Podrán ser candidatos al Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2012 los escritores con una valiosa obra de creación en cualquiera de los géneros literarios (poesía, novela, teatro, cuento o ensayo literario)”. Quienes defienden el premio explican que al no estar incluido el género periodístico (o de artículos de opinión, si es que existe tal cosa), el jurado puede evitar revisar parte de la obra -llamémosla no narrativa- del autor.
Más diversos y claros fueron quienes criticaron que se entregara el premio. Entre los artículos que explicaban, unas veces a título personal, otras en grupo, por qué no está bien premiar a un plagiario se encuentran numerosas razones. Enumero algunas: no está bien usar dinero público para premiar a quien se ha apropiado del trabajo intelectual de otro; que el plagio que hizo Bryce lo hizo en tanto escritor, y por tanto no puede separarse la obra a conveniencia; preguntan, en tanto académicos, qué esperan las autoridades del premio (la Universidad de Guadalajara entre ellas) que le digan a sus alumnos cuando plagien; que se debe de tomar en cuenta la calidad moral de la persona para premiar al escritor; y algunos más. (Todo lo escrito al respecto puede encontrarse en el siguiente blog)
Valdría la pena reflexionar aquí sobre el país que entrega el premio: el país del famoso “el que no transa, no avanza” y donde el que cumple la ley las más de las veces es tildado de idiota, ya que no hacerlo podría sacar provecho sin correr prácticamente ningún riesgo de sufrir represalia alguna por parte de la autoridad. Resulta refrescante que, por lo menos se hayan ido levantando voces para reclamar que se premiara a quien ha roto la ley. En este sentido, el ámbito cultural ha ido marcando precedentes.
Ante tantas quejas pocas respuestas he leído por parte de los defensores de Bryce. En cambio, las acusaciones que enumeran un grupo de ciento diez académicos y escritores que respaldan al jurado de la FIL además de no contestar a los cuestionamientos ni atender el asunto del plagio, afirman con aplastante certeza:
“La campaña de prensa que algunos órganos de comunicación han emprendido en su contra nos resulta de una violencia inusitada, alarmante en una sociedad democrática, y como acto de fuerza introduciría una peligrosa persecución moral en decisiones de tipo artístico, algo sin duda ajeno a los ciudadanos de la cultura.”
¿Qué diálogo, qué debate puede seguir a esta carta? El tema dejó de ser Bryce, dejó de ser el premio, dejó de ser el plagio -para ellos, nunca lo fue.
El debate que a mí me hubiera interesado leer -a falta de poder aportar algo como interlocutor- es sobre si podemos, o no, hablar de obra narrativa aislada; si al ser encontrado responsable de plagio y cumplir la condena que se le dicte, podemos considerar resarcido el daño y premiar a un plagiario; de manera quizá más filosófica, discutir las diferencias entre recomendar comprar la obra de un autor que haya plagiado o apoyado a regímenes fascistas o escrito obras misóginas y premiarlos; si hemos de tomar en cuenta la calidad moral, ampliamente entendida a la hora de premiar a un autor; qué diferencia a unos premios de otros. Otro tipo de debate que me resultaría interesante es sobre lo que es el plagio, y quizá retomar la defensa original de Ortega sobre Bryce (que se puede leer aquí) y enriquecer la discusión sobre nuevas formas de creación e intervención de textos. Claro que al proponer esta última discusión no quiero insinuar que Bryce pudiera no ser culpable de plagio, lo es, sin duda.
Volviendo a la carta, no deja de llamar la atención, por un lado, que no se explique quién convocó a firmar esta carta que parece haber matado este tipo de debate, y por otro, que después del gran número de reacciones a la carta, sea el presidente de la FIL quien sostenga que “el daño ya se hizo y obviamente fue esta decisión -concederle al escritor peruano Alfredo Bryce Echenique el premio- tan polémica que causó malestar” pero que la decisión del jurado se mantiene aunque el premio no se entregará en Guadalajara, sino en Lima. Un mecanismo de control de daños que, imagino, no dejará contentos a ninguno de los dos grupos de firmantes, quizá sí, en cambio, al galardonado.
Me quedo con la reflexión de Christopher Domínguez: habiendo tanto talento, ¿en qué pensaba el jurado cuando eligió a un plagiario como ganador del premio? Al final, su decisión ha dejado a todos mal parados.
Frans de Waal retoma el tema de moral y economía. Estudia el comportamiento de los chimapancés y los monos, y encuentra que actúan de manera generosa, que buscan restaurar sus relaciones después del conflicto. La moralidad, dice, se basa en la reciprocidad y en la empatía y la compasión. El experimento más fascinante resulta cuando se da paga distinta a los chimpancés por realizar el mismo “trabajo”. En fin, que deja mucho qué pensar, específicamente, qué tan complicado es el concepto de justicia.
No pude dejar de pensar en el clásico comentario que se hace después de ver una foto de la infancia: “¡Estabas precioso! ¿Qué te pasó?” Esta es una versión colectiva y extrema, me quedo pensando, ¿qué nos pasó?
El video corto se puede ver aquí y la plática de TED completa, que vale mucho la pena, acá